Porque todo nacemos únicos y pocos morimos especiales.
Un pasado en blanco y un futuro por dibujar.
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Un pasado en blanco y un futuro por dibujar.
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domingo, 10 de febrero de 2013
¿Qué sentido tiene el amor en este mundo sin sentido? ¿Qué sentir cuando el amor ha dejado de ser sentido y de tenerlo? ¿Qué hay después de la felicidad más plena, el desengaño más doloroso y llorar la pérdida hasta que tu ojos se quedan secos? ¿Qué esperarme ahora de una vida tranquila e insustancial? ¿De verdad voy a seguir ajena a los sentidos hasta el dia que muera? ¿De verdad esto va a cambiar antes de lo que creo aunque ahora me parezca distante e inalcanzable?
lunes, 14 de enero de 2013
Nocturno 20 de Chopin
Esa noche sólo deseaba besarte. Era una noche oscura donde tan solo la luna a través de las persianas se reflejaba en el brillo de tus ojos. Creo que habíamos encendido una vela cerca de la mesa. El tango y su pasión hacían un ruido estridente en aquel piso. Sólo deseaba besarte y dejarnos enloquecer por la música de piano. Aunque el sabor de tus labios ya sea lejano, sé que no has podido olvidar mis dientes mordiendo tu boca y yo no recuerdo más que tus besos en la tímida oscuridad y desearte. Encárcelados en la intensidad de aquel momento, sigo mi vida ignorando qué has intentado durante este tiempo. Siempre serás mio, he robado y sellado el sentimiento que tu aliento desprendía. Fue un beso tan largo aquella noche, que cuando te fuiste ya había amanecido, y todo parecía un sueño cuando cerraste la puerta.
lunes, 26 de noviembre de 2012
Héroe
Y siento envidia de los cuentos de hadas. De esos en los que nobles caballeros rescatan a sus princesas y desde entonces nunca vuelven a separarse. Siento celos de los quijotes que viven cientos de aventuras, libran innumerables batallas, superan millones de obstáculos, no se dan por vencidos y siempre llegan a su destino. Yo no me he rendido y aún así nunca llegaré a él. Ojalá yo también pudiese ser un guerrero, un poeta, y juro que no perdería un segundo para comenzar a enamorarle. Ojalá yo tuviese esa oportunidad para intentarlo, para hacerle sentir cada día el más especial, para alabar su apariencia, para mostrarle lo mejor de mí y recogerle en mis brazos para que sienta mi corazón cerca cuando debamos superar un escollo. Convertirme en un completo desconocido que llama a su puerta o a su ventana cada noche y volver a casa y dormir y soñar con que un día pueda llegar a besarle. Imaginarme de mil formas ese momento y sentirlo cercano. Sentir que le arranco una sonrisa sincera, y en un momento le miro y sonríe tan solo por mirarme. Cortejarle con paciencia, tratarle con la delicadeza que podría tener la porcelana y sujetarle en mis manos sin romperlo y nunca dejarle caer. Observarle cuando ni siquiera sabe que estoy para que nada ni nadie pueda hacerle daño. Yo nunca se lo haría. Yo adoraría sus virtudes y perdonaría sus defectos sin ni siquiera darme cuenta de que lo son. Sentir mi valentía y la certeza de que conseguiría aquello que me propongo porque en mi vida él es lo único que falta.
Pero esto ya no es un juego inocente para mí. Estoy excluida de esas páginas rosadas con olores dulces y las esquinas dobladas. He perdido la batalla y no puedo volver a iniciarla ahora, ser un jinete de nuevo y correr hacía mi diana, quizás no pueda volver a hacerlo nunca. Pero si él colgase su pañuelo en mi armadura, yo tiraría mi escudo y sobre él construiría un castillo que ni el más salvaje dragón o temible forastero podría destruir. Prometo que no pienso en mí cuando te quiero, porque mi dedicación sería tu felicidad y tu felicidad mi consuelo.
sábado, 17 de noviembre de 2012
Tarde y noche de viernes triste en el cine.
Yo estaba allí, sentada, rodeada de gente, en aquel viejo y minúsculo cine abarrotado en aquel estreno. Había ido sola, me sentía más sola de lo que nadie podría llegar a imaginarse. Tantas amistades y roces superfluos, pero habia ido sola, no estaba segura de si había sido del todo su decisión. Lo pensó durante algunos segundos. No prestaba demasiada atención a la pantalla. De vez en cuando algunas imágenes y sonidos como explosiones le devolvian a la película. Ahora vuelvo a casa y me sorprende recordar su argumento, pero estoy segura de que cuando la vuelva a ver encontraré algunas escenas totalmente desconocidas. No había estado pensando demasiado. Tan solo dejaba que, mientras comía algunas palomitas y chocolatinas, imágenes felices de su antigua relación, antigua, surcasen su mente, desordenasen los pedazos de corazón que aún permanecían bajo su pecho, y algunas preguntas que sabía me hacían daño. Creo haberme cruzado con alguien conocido, posiblemente de mi clase, irónicamente sospecho que le habré sonreído con simpatía mientras no recuerdo ni su nombre, ni su rostro, y puedo hacerme tan solo una ligera idea de su figura en el anochecer a través del cual camino. Puedo contener los sollozos así que decido que no voy a llorar en el trayecto, hace demasiado frío para ello. Recuerdo, no obstante, apretando los labios, cómo las lágrimas surcaban mis mejillas encogida en aquella butaca en aquel lugar familiar y oscuro hace menos de un par de horas, creo que nadié me vió. Es la primera vez en muchos meses que no cogo su mano en el cine, y como salida de un drama pesado, miro las mías, la derecha e izquierda, ahuecadas y vacías.
domingo, 4 de noviembre de 2012
Quietud y corriente.
Congelada en el tiempo, siento como mi cuerpo envejece, o aún está creciendo, ni siquiera puedo distinguirlo.
La vida pasa, y me roza en su avance, pero yo me quedo quieta, de pie, como en un espacio infinito y oscuro mientras veo como me roza esa vida, de vez en cuando me acaricia las mejillas, me alborota el pelo con su suave brisa y consigue levantar uno de mis brazos hacia delante. La percibo como un torbellino de colores, de olores, de sabores y sonidos, algunos me parecen música y en ocasiones escucho voces familiares, creo que me hablan pero yo no puedo prestar atención.
Estoy con la mirada perdida en la nada, es algo mágico. No sonrío, no lloro, no tengo expresión, nada me emociona. No voy de puntillas como se dice. Yo me quedo ahí, como encerrada en un cuerpo, encerrada en una mente, encerrada en mi persona, atada a mi propio corazón.
De vez en cuando me dejo llevar, permito que la corriente me meza hacia los lados, no estoy rígida. Pero eso siempre acaba igual, siempre termino tapándome el rostro con las manos. Nadie me ve y yo no veo a nadie, no lo necesito.
Dudo si sumergirme en lo que me rodea, dejarme caer sobre ello y que me arrastre aunque acabe en el suelo de algún lugar lejano. No me arriesgo, no quiero volver a caer. Con las yemas de mis dedos curiosos, siento el rápido pero armónico flujo de la vida, pero esto dura unos instantes.
Sigue surcando mis proximidades, me provoca, y no quiero negarme a ella, nunca la he despreciado, pero ¿cómo alguien puede no sentir interés por la vida? ¿Cómo alguien que lo ha sentido con tanto fervor?
No me importa la ropa que llevo, solo observo como vuela en torno a mi figura, como si me empujase hacia algo. La noto tan efímera sobre mi piel. No consigue ocultarme, esconderme bajo sus telas. La siento transparente e inútil. Estoy demasiado expuesta.
Parezco dormida, una joven taciturna que siente un gran peso sobre sí misma que no le permite avanzar. Pero se ha acostumbrado a esa presión sobre el pecho, sobre su alma, de modo que permanece en su sitio, lejos del país donde ya no se le concede la entrada, lejos del lugar que ya no existe, lejos del amor.
La vida pasa, y me roza en su avance, pero yo me quedo quieta, de pie, como en un espacio infinito y oscuro mientras veo como me roza esa vida, de vez en cuando me acaricia las mejillas, me alborota el pelo con su suave brisa y consigue levantar uno de mis brazos hacia delante. La percibo como un torbellino de colores, de olores, de sabores y sonidos, algunos me parecen música y en ocasiones escucho voces familiares, creo que me hablan pero yo no puedo prestar atención.
Estoy con la mirada perdida en la nada, es algo mágico. No sonrío, no lloro, no tengo expresión, nada me emociona. No voy de puntillas como se dice. Yo me quedo ahí, como encerrada en un cuerpo, encerrada en una mente, encerrada en mi persona, atada a mi propio corazón.
De vez en cuando me dejo llevar, permito que la corriente me meza hacia los lados, no estoy rígida. Pero eso siempre acaba igual, siempre termino tapándome el rostro con las manos. Nadie me ve y yo no veo a nadie, no lo necesito.
Dudo si sumergirme en lo que me rodea, dejarme caer sobre ello y que me arrastre aunque acabe en el suelo de algún lugar lejano. No me arriesgo, no quiero volver a caer. Con las yemas de mis dedos curiosos, siento el rápido pero armónico flujo de la vida, pero esto dura unos instantes.
Sigue surcando mis proximidades, me provoca, y no quiero negarme a ella, nunca la he despreciado, pero ¿cómo alguien puede no sentir interés por la vida? ¿Cómo alguien que lo ha sentido con tanto fervor?
No me importa la ropa que llevo, solo observo como vuela en torno a mi figura, como si me empujase hacia algo. La noto tan efímera sobre mi piel. No consigue ocultarme, esconderme bajo sus telas. La siento transparente e inútil. Estoy demasiado expuesta.
Parezco dormida, una joven taciturna que siente un gran peso sobre sí misma que no le permite avanzar. Pero se ha acostumbrado a esa presión sobre el pecho, sobre su alma, de modo que permanece en su sitio, lejos del país donde ya no se le concede la entrada, lejos del lugar que ya no existe, lejos del amor.
lunes, 22 de octubre de 2012
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A veces en la vida cuando me he sentido triste, en mi interior me miraba a mi misma y encontraba que no sólo lo estaba sino que además por una serie de circunstancias que provocaban ese sentimiento era justo que lo estuviese. Pero hay otras ocasiones en las que verdaderamente lo siento, muy adentro, y son aquellas de las que intento huír rápidamente, sin éxito, en las cuales nadie puede juzgarme por la superación de ese estado ni por quedarme allí, a gusto y calentita pero rodeada de un dolor y una angustia que consumen mi alegría poco a poco. No obstante, también ocurre con muy poca frecuencia y no nos solemos dar cuenta de que, a veces, toda esa tristeza solo reemplaza una gran felicidad, que ambas son proporcionales, y que el mundo no tiene su fin en esto, que he disfrutado de un amor que algún día volveré a encontrar tan fuerte y tan profundo aunque ahora todo me indique que siempre sera él por quien sentiré debilidad. La vida transcurre y es inevitable reincorporarse a ella, subirme a la ola antes de que pase e incluso después llegará otra sobre la que pueda navegar. Supongo que es algo inevitable , que hay un tiempo para el lloro y el desahogo y que no sirve que lo posponga ya que de algún modo u otro aflorará dentro de mí, pero tampoco puedo dejar que me consuma. Me siento tan deprimida. Mantenerme ocupada, acompañada, a pesar de que, de pronto, todo parezca derrumbarse y siento un descomunal vacío en mi interior, el mundo se desmorona con todo su peso sobre mi cuerpo y entonces doy cuenta de que aún no lo he superado. Tengo que querer superarlo, y entonces podré, porque además es lo que debo hacer y no tengo alternativa. No puedo creer que ya haya llegado este día, que se haya ido pero que pueda verle en tantas cosas a mi alrededor que casi parece que esté a mi lado, paradógicamente es entonces cuando más sola me siento. Me siento encerrada siendo más libre que nunca, muy lejos de él, pero no puedo volver porque no es si no el amor lo que nos separa. Al menos mi esperanza de que regrese merma cada día. Es lo correcto aunque no fue eso lo que siempre hize. Sin embargo, podría decir que no me arrepiento de nada, ni siquiera de quererle tanto, creo que no podría haberlo echo ni habérselo demostrado más aunque no me correspondiese. Sé, no obstante, que él también supo apreciarme todo lo que le fue posible. Hay tantas cosas que me gustaría hacer con él, tantos besos, tantos lugares, tantas conversaciones, tantas fotografías, tanto todo. No me gusta reconocer esto pero no encuentro a penas cosas que no quisiera hacer con él y el hecho de que no vaya a ser así me hace sentir como si me arrebatasen una vida. Nunca más será así. No me arrepiento, no me arrepiento de todos los besos, los lugares, las conversaciones, las fotografias, de nada, ni siquiera de mis fallos. Simplemente no era la elegida, aunque eso me duela enormemente. Impotente, maldecida. No cambiaría nada de nuestra historia, y podría mejorarse quizás de tal modo que ahora siguiésemos juntos, pero entonces no sería nuestra historia. ¡Dios! Ha sido tan breve, la podría volver a vivir cien veces y aún querría repetirla una vez más. Siempre he defendido que las personas nunca pertenecen pero le tuve y le dejé marchar. Era mi amigo y estaba enamorada de él. Siempre creí que las cosas serían muy fáciles entre nosotros aunque es cierto que hemos sido muy felices.Yo sólo quiero que sea feliz y ya no es algo que encuentre en mí de este modo pero ahora es lo único que yo le puedo ofrecer. Ojalá pase lo antes posible y me sienta fuerte pronto. Podamos volver a tener contacto aunque, sin ser extremista, no creo que nunca se de esa situación. Es por ello por lo que debo ser más fuerte aún, que sin haberle olvidado por completo, y me refiero a olvidar lo que siento ya que siempre le recordaré con cariño, volver a ser amigos. Antes lo fuimos durante largo tiempo, ya no es igual ahora pero no me quedan más salidas. Por supuesto, aún falta mucho hasta que todo se haya normalizado hasta ese punto. No he querido escuchar a la gente, he tenido que asumir tantas cosas tan duras por mi bien pero no ha sido hasta que yo lo he decidido cuando todo ha acabado. Y ha terminado de la mejor manera, toda la amistad volverá algún día sin que un terrible final pese sobre nosotros. No quiero que ya se haya consumido, no quiero imaginarme en un mes o dos pensando lo estúpida que soy, que le había encontrado. Hay tanta gente que se preocupa por mí y me ha apoyado y les quiero tanto y se lo agradezco tanto pero en mi cabeza les presto tan poca atención. No puedo con más, simplemente soy incapaz. Pienso que hace tan poco él estaba en mi cama, donde ahora rozo la silueta de un cuerpo que ya no está presente, y su olor ya se ha desvanecido de las sábanas, ni siquiera me queda eso. Soy incapaz de dormir bien sin escuchar el acelerado pulso de su corazón acostada sobre su pecho. ¿Qué podría decir que no le hubiese dicho ya? No le sonaría nada extraño en todo esto. Le rogué tanto sin que me pesase en absoluto. Tengo que dejar de necesitarle, como si estuviese enferma. Doy gracias por todos los momentos juntos, los aprovechamos, sin duda. Me siento rodeada por tantas personas tan felices con sus relaciones que ni siquiera puedo sostener la vista en ellas y mucho menos escucharles. Yo tenía eso y ahora no puedo evitar, aunque lo intento, sentir recelo hacia ellos. Es tan insultante aunque tan bonito, me siento tan desdichada. Me confundo entre el desearle lo mejor, algo que tengo más que seguro, y la envidia y los celos y los terribles pensamientos que afloran en mi cabeza y no quiero escuchar porque yo no soy así. Me siento en una jaula fría, insatisfecha y de vez en cuando indiferente. He dejado de culparme, de pensar qué hay de malo en mí aunque casi cualquier cosa hubiese cambiado. Está mal que lo diga y no tiene ningún tipo de razonamiento lógico pero, ¿qué cosa puede tenerlo ahora en mi apasionado y dolido corazón?
sábado, 23 de junio de 2012
Las causas externas se convierten en propias.
Queda tan poco que no merece la pena investigar, indagar aún más profundo, descubrir, decepcionarse, enfadarse, enfurecerse, pensar, reflexionar y agobiarse, comentar, discutir, gritar, llorar y tal vez encontrarnos con que hemos llegado a nuestro fin. Es irónico como tras dulces sueños vividos despiertos, cada día sin apenas excepciones, te das la vuelta y te topas con pequeños gestos que lo nublan todo, por completo. ¿Cómo tanta luz puede oscurecerse tan rápidamente? Ni siquiera puedo explicar cómo me siento en estos momentos, ni siquiera puedo imaginarme cuando esto acabe. A veces pareces tan mío que me parece que floto, pero son polvos que con un simple soplido del viento se alejan y entonces caigo al suelo. Tampoco podría describir la situación como una mentira, ya no es solo otro parecer, es real pero incluso cuando todo parece transparente entre nosotros siento que nunca has podido ver mi reflejo claro en el agua. Quizás no valore la debilidad que he tenido por ti hace ya largo tiempo. Siempre se buscan nuevas incógnitas, incluso cuando como yo, ahora, solo se quiere navegar apaciblemente hasta un fin inminente. Prometo que no pretendo turbar las nubes sobre nuestras cabezas para que se desencadene una tormenta, pero no puedo evitar sonreír ampliamente cuando alguien decide preguntarme por ti, que la alegría hormigueé por mi cuerpo y se me iluminen los ojos claros. No obstante, siento decir que allí, en lo más alejado de la comisura de mis labios, inexplicablemente dudo si algo se desgasta.
viernes, 18 de mayo de 2012
Debo ser idiota. Cuando estoy feliz sé el lugar que me haría dejar de estarlo y aún así, lo visito, una dosis de realidad por otro lado.
Comprende que ya no puedo ser tu flotador, ese colchón en el que lloras cada vez que sientes que tu corazón se rompe. Yo el mío lo tengo roto desde el momento en el que descubrí que siempre serías importante, y no te lo digo. Decidí desde entonces, no sin gran esfuerzo, que me alegraría de tu felicidad aunque no pudiese ser partícipe de ella. Que escucharía tus pesares aún no siendo la causa. Que te apoyaría. Que estaría aquí. Que sería una persona digna de ti, que merecería todos los momentos que me dedicases y de los que me acordaré durante largo tiempo. Supongo que las promesas no siempre de cumplen, excepto cuando de ellas depende mi propia felicidad.
miércoles, 25 de abril de 2012
Algunas notas ordenadas de sentimientos ajenos.
Es cierto, es posible que sea demasiado radical. Yo nunca te prometí que fuese a ser justa. Yo nunca he prometido que mis promesas fueran a ser justas para nadie, o al menos, para todos.Yo solo quería decirte ahora, no decirte, y tampoco espero que lo captes como tantos mensajes que has dejado pasar, quizás predeterminadamente, me gustaría pensar que a pesar de todo no ha sido así. Llegados a este punto, amor, puedo permitirme ciertas licencias, dejarme de una vez por todas de pequeños proyectos inacabos por tu sonrisa, de tramar sin definitivas ejecuciones porque a tu lado me convierto en una persona débil. Quizás se convierta esto en otro plan frustrado, es tan probable, pero si lo consiguiese sé que sería extraño, que lo estropearía, pero tú me necesitas aunque no hayas conseguido quererme. Por eso no te digo, ni te sugiero, ni te ruego, ni contaré a todos los demás que no deseo hablarte más hasta que por fin me digas lo que quiero oir. Yo nunca te obligaría, y si no es así, lo habría estropeado, en efecto, jugándo sin sentido a poder ganarte, pero se abriría un lucero, estoy segura de que lo haría. Podría ser libre de verdad aún con mis cicatrices, e ir hacia la luz, encontraría a otro que me acompañase y junto al que ser feliz. Si todo resulta fatalmente decepcionante, al menos me alejaría para no avergonzarme. Ya soy demasiado mujer para tomar la iniciativa y adelantarme. Al menos nada terrible se habría discutido y aunque me arrepintiese del silencio, completo, demoledor, frustrante, las ilusiones por fin tengo la esperanza se desvanecerían. La esperanza es al parecer lo último que se pierde incluso cuando me he intentado zafar de su abrazo de todas las formas que he encontrado. Porque a tu lado, cada una de tus miradas, cada vez que me dedicas una sonrisa, cada vez que te oigo pronunciar mi nombre o cada vez que me rozas tan inocentemente, yo lo intento ocultar, fingo que no soy consciente de tu ocasional presencia a mi alrededor, pero para mí supone algo especial que no querría perderme. Me ahoga este tiempo que nos asfixia y que no me devolverá nunca hacía el lugar donde nos conocimos, y crecimos, y vivimos. Me ganas y me pierdes en cada una de tus actitudes. Al fin y al cabo he de reconocer otra cosa, porque me conozco, estoy cansada, y acabaré cansándome de ti pese a que me necesites aunque no hayas conseguido quererme, al menos del modo que yo lo hago, creo sin embargo que merezco algo así de verdad, ¿acaso te resultaría tan difícil? Al fin y al cabo yo no soy tan complicada. Llegados a este punto no puedo conformarme garabateando un libro robado y sucio, tampoco quiero que me lo regales, tan solo ofrécemelo de vez en cuando para que lo lea y pueda escribir algunas notas en sus márgenes. ¿Acaso no comprendes que yo sola no puedo construir un hogar para los dos? Sinceramente, si lo comprendieras, amor, podríamos dejar de vivir separados. Odio las ruinas a las que te aferras aunque sea malo. Si no me llamas amada, yo me iré lejos y la vida pasará tras esta prueba.
domingo, 15 de abril de 2012
Tarde.
Por fin creo concienciarme de esta realidad, del paso del tiempo, y de como ha influído en esta parte de mí. Por fin soy consciente sin negaciones infundamentadas de que no solo ha pasado mucho tiempo, sino demasiado como para obviar el hecho de que es irremediablemente una variante en nuestras vidas y que las ha cambiado. Las situaciones nunca vuelven a ser las mismas, las circunstancias aunque similares nunca vuelven a repetirse y a pesar de que nos duela, de que soñemos con retroceder en el pasado, o a veces prefiramos que el tiempo se acelere para ver pasar rápidamente algo que vivimos y nos disgusta, no existen fórmulas mágicas que puedan alterar la realidad que nos incumbe. Yo por ello ya no busco un milagro que lo altere e intento centrar mi atención en otro tipo de cosas en las que mis críticas encuentren un lugar donde ser escuchadas y quizás puedan contribuir a la mejora de algo. Si acaso, incluso me contento con lo que me ha otorgado la experiencia, de no pensar como hace años aún permaneciendo siempre fiel a mi misma, de no recaer ya en todo aquello lo cual veo ahora tan lejano que a penas puedo percibir lo mucho que me influía en aquel presente.
Ha llovido desde entonces, y también esta lloviendo ahora, y también lo ha hecho demasiado. La lluvia lo ha empapado todo, lo ha encharcado y a brotado y ha caído desde las nubes y desde mis ojos sin que pudiera haber hecho nada para evitarlo. Todo después de la lluvia brilla y se transforma sin que exista algún lugar en el mundo donde pueda cobigarme y no sentirla tan presente como si mirase al cielo y nos enfrentásemos.
Desde mi ventana casi todo permanece igual: el mismo lugar, con las mismas personas y una apariencia parecida, más mayor, todo un poco más viejo y a la vez más nuevo, porque si reparas en las hojas de los árboles, los tallos de las flores, cada piedra que cada día veo pisar o el mismo azul del cielo, descubres pequeñas cicatrices en sus rostros, algunas pérdidas y otros nacimientos. Pero permanecen creciendo aunque parezcan marchitarse en algunos momentos duros, todo sigue.

Sería un error para mí volver ahora atrás, un error que no estoy dispuesta a cometer.
Desde mi ventana casi todo permanece igual: el mismo lugar, con las mismas personas y una apariencia parecida, más mayor, todo un poco más viejo y a la vez más nuevo, porque si reparas en las hojas de los árboles, los tallos de las flores, cada piedra que cada día veo pisar o el mismo azul del cielo, descubres pequeñas cicatrices en sus rostros, algunas pérdidas y otros nacimientos. Pero permanecen creciendo aunque parezcan marchitarse en algunos momentos duros, todo sigue.

Sería un error para mí volver ahora atrás, un error que no estoy dispuesta a cometer.
sábado, 7 de abril de 2012
He medioabierto mi entrecerrado ojo.
Ha pasado mucho tiempo, de hecho ha pasado demasiado tiempo, bueno, en verdad este sería el comienzo hipotético de un nuevo escrito en una noche inspiradora como esta en la que odiaría que en menos de un par de horas me extragesen de mi caliente y acogedor hogar para salir a esa calle fría, desagradecida y tan llena y a la vez tan vacía de gente. En estos momentos me disponía a filosofar en mi reconocidamente abandonado blog con el que ya no me siento demasiado identificada. Siendo sincera, llevaba todo el dia esperando a que llegase esto y poder sentarme tranquila y cómodamente frente a la pantalla luminosa y este teclado que con sonido rápido y armonioso me agradece la visita. Tampoco pretendo desarrollar aquí y ahora grandes teorías, tan solo hablar un poco de mi misma, cosa aburrida, cosa que esta muy de moda, cosa fea, cosa bella por otra parte, cosa que puede no interesar en exceso a los demás pero cosa, en resumidas cuentas. Me preocupa estar demasiado cansada para desarrollar esas supuestas teorías pero lo que aún más temo es que me alargue demasiado en esta especie de preludio que al final no acabe por superar. No obstante, lo que verdaderamente me inquieta en estos instantes es eso, el cansancio, que no sueño aunque se le parezca, ese sopor constante en el que últimamente me encuentro de forma permanente y que me esmero por justificar. No quiero convertirme en una especie cuyo letargo se alarga desde el invierno extendiéndose a lo largo y ancho de todas las estaciones. Sin embargo lo soy, y lo peor, más aún, es que podría estar mintiendo porque alejando de mí la hipocresía, tampoco es algo que me quite el sueño y me retuerza cada noche entre horribles pesadillas de mediocridad y oscuros porvenires. Si acaso, me consuela el criticar a personas que considero claramente inferiores tomadas desde este sentido de la diferenciación con respecto a las masas e incluso, de vez en cuando, me sorprendo cuando algún amigo me comenta que gracias a mí, o por mi culpa, se halla azorado desde algún tiempo por ciertos comentarios y retorcidos cuestionarios que me divierte hacer a la gente sobre sus verdaderas vocaciones en la vida, qué esperan sacar de los estudios que realizan o se disponen a hacer y largas series de "por qués" para finalizar con cualquier comentario ridículamente alentador que le aleje un ápice de la mente una conclusión que, en resumidas cuentas y en la mayoría de los casos, significa una irremediable infelicidad dentro del vulgo. Tampoco me esmero en pronunciarme en un grito ahogado para que la gente tome conciencia de nuevo de que me cuestiono las cosas y no me identifico lo más mínimo con ese pasotismo, pasividad que tanto caracteriza al pueblo, y que al parecer todos o casi todos habéis olvidado. Sin duda, el caso que más me preocupa es el de mi familia porque sé que en verdad me conocen, sin tapujos, pero ni siquiera en el sentido literal de la palabra, así que es posible que sus crecientes dudas y desdenes y nada malintencionados comentarios a cerca de mi falta de conciencia contribuyan realmente a que esto se haga ya palpable. Me afano como a clavo ardiente a que no. En fin, ¿qué podría hacer llegados a este punto? Con respecto a este artículo me refiero, que la vida es mucho más complicada. Por supuesto ni se me ocurriría comenzar a exponer aquí todas mis debilidades como si de una galeria de los horrores se tratase, desarrollando egoísta todas mis características aportando un sutil matiz que suavizase los defectos, incluso aquellos de los cuales algunos ególatras o simplemente idiotas reconociendo sus carencias se sienten orgullosos. Siendo sincera, no veo un final que pueda resultar terriblemente emocionante, como truncado por el destino con una estrechísima relación con lo sucedido pero sin resultar obvio ni esperable, de esas maneras de finalizar algo a las que siempre intento recurrir, me espero de un ajeno y que adoro, en definitiva. Tan solo me apetece hablar, divagar con mi persona tratándose de este blog desértico allá por donde se mire, y me auguro que desde un punto de vista algo pesimista, de algunas cosas que me suceden, que me hacen sentir pero que cielos santo no se me ocurriria abreviar ahora hasta lo inhumando para poder expresarlas en 140 estúpidos caracteres. No me considero, por ejemplo, una persona muy buena, soy buena, cómo no, pero no de esta bondad de la cual resulta fácil aprovecharse y que se torna en ocasiones en pueril ingenuidad. No obstante, el sentimiento que me inunda en estos momentos es de cierta rabia por tener que mostrarme, verme obligada por las circunstancias o por mi misma, a ser amable de forma desmesurada. Cualquiera que me conozca porque hayamos mantenido en algún momento de nuestras vidas alguna relación con un mínimo de estrechez entre ambos será consciente de que aunque concesiva en algunos casos, no dudo en ser sincera aun en asuntos que afecten negativamente a las personas por mucho afecto que sienta por ellas, pero me descubro con un enfado y una fatiga por encontrarme en diversas ocasiones justificándome sin motivo tan solo por complacer a quien juzgándome no merece ese tipo de atenciones pero a quien se las ofrezco tal vez porque les quiero. No pretendo fijarme el objetivo de ser más desagradable ni directa porque normalmente lo soy en su justa medida y cualquier peso sobrante desequilibraria la balanza con total seguridad pero me gustaría que este mundo se mostrase más considerado, conmigo y entre sí. Más amable. Dios mio yo misma me resulto patética con este tipo de brochetas finales, como sortijas, frases lapidarias cuya realización, cuyo solo planteamiento imposible cual utopía y tan llanas y tan simples e infantiles que causan rubor entre sus oyentes, bien sea porque les resulta divertida la vulgar osadía o por que se consideran claramente superiores a este tipo de razonamientos a estas alturas de su vida. No les puedo criticar por ello, como puedo hacer en efecto con todo o casi todo y de manera aparentemente mordaz pese a aquello que pueda desprestigiarme de algún modo. Sin embargo, y en comparación con la indigente cantidad de tiempo que perdemos y desechamos de manera inevitable, no sería nada irrecomendable el reflexionar sobre el tema. Yo lo seguiré haciendo sobre otros sentimientos que me surgan, sus causas, sus efectos, posibles soluciones al conflicto...qué decir, que me vuelvo a mi reposo anterior del cual parece que he medioabierto mi entrecerrado ojo. cuando despierte esto se convertirá en una revolución, espero hacerlo, lo haré, cómo no, así como reconozco que estar mentalmente lisiada es una mierda.
Se me olvidaba; algún día confesaré porqué ha pasado demasiado tiempo.
Se me olvidaba; algún día confesaré porqué ha pasado demasiado tiempo.
domingo, 29 de mayo de 2011
The writer.
Últimamente se suceden en España y, gracias a nuestro "pionero" pais (aunque tan solo sea por esta vez), también a lo largo y ancho de nuestro mundo una serie de protestas pacificas con el objetivo de que por fin exista una democracia real. Se dice que los jóvenes no tenemos futuro y no he podido evitar pensar en mi caso concreto.
Entre otras cosas, muy relacionadas entre si, me gustaria dedicarme a escribir. Es algo que, modestia a parte, nunca se me ha dado mal y me encanta; es algo que me relaja, me hace sentir bien conmigo misma, realizada, me libera y hace pensar que verdaderamente tengo algo que decir, tal y como reivindican los partidarios del 15M. Sin embargo, tal y como estan las cosas que hasta en las carreras y oficios que teóricamente son mas demandados sus trabajadores engrosan las filas del paro, la esperanza de que algun dia pueda ganarme la vida en esta industria, en la que los puestos de trabajo son un ente difuso, efimero u ocasional, se me antoja cada dia mas inalcanzable.
Ademas, si las épocas venideras se definen como el reflejo de las que vivimos anteriormente, esto quiere decir que el mundo de la literatura no sufrirá grandes cambios, si cabe, un descenso entre los militantes de sus filas fruto del vertiginoso descenso de la demanda, y el éxito de los que se graduen dependerá, una vez más, de su suerte.
Siendo honesta, nunca he sido una persona especialmente desafortunada pero no puedo dejar de preguntarme si será eso suficiente, a parte de un imprescindible talento innato, que en cierto modo podria decirse todos poseemos ya que cada uno de nosotros, o al menos los que nos dedicamos ocasionalmente a ello, tenemos un estilo distinguido y por ello también especial de escribir, crear y redactar, para poder triunfar en lo que me propongo. Y a pesar de que pueda parecer, si no lo llego a conseguir, que mi fracaso habrá sido consecuencia de mis altas espectativas de éxito, es tan solo que considero no existe término medio en este asunto: o te conviertes en una conocida novelista, poetisa o guionista con al menos una obra que el pueblo conozca, o tu nombre será tan solo recordado por tus allegados o muy interesados en los temas que trates, lo que no comporta a penas beneficios tanto en vida como despues de ella.
Lo que realmente me ha llevado a divagar con este tema ha sido la gran popularidad de la que han gozado los libros de la saga Crepúsculo, y aunque lejos de descalificarlos, considero que cada año se publican cientos, miles de libros infinitamente mejores en todos los sentidos cuya repercusión no es desgraciadamente ni comparable y por consiguiente, sus autores, simples anónimos que a duras penas pueden costearse su tiempo de escritura. Es un elemento positivo que gracias a ello la juventud haya adquirido una nueva forma de ver la lectura, que anteriormente estaba recluida tan solo a las siempre poco llamativas lecturas obligatorias pero por alguna razón no me parece algo justo. En mi opinión, tanto sus peliculas como cada uno de sus tomos estan sobrevalorados por la recua de adolescentes deseosas de encontrar a ese hombre perfecto e inalcanzable que, sin embargo, se enamora de la joven asocial y poco segura de si misma de su instituto.
No obstante, cabe felicitar a su autora y desearme humildemente la misma ventura siempre que lo merezca.
Ademas, si las épocas venideras se definen como el reflejo de las que vivimos anteriormente, esto quiere decir que el mundo de la literatura no sufrirá grandes cambios, si cabe, un descenso entre los militantes de sus filas fruto del vertiginoso descenso de la demanda, y el éxito de los que se graduen dependerá, una vez más, de su suerte.
Siendo honesta, nunca he sido una persona especialmente desafortunada pero no puedo dejar de preguntarme si será eso suficiente, a parte de un imprescindible talento innato, que en cierto modo podria decirse todos poseemos ya que cada uno de nosotros, o al menos los que nos dedicamos ocasionalmente a ello, tenemos un estilo distinguido y por ello también especial de escribir, crear y redactar, para poder triunfar en lo que me propongo. Y a pesar de que pueda parecer, si no lo llego a conseguir, que mi fracaso habrá sido consecuencia de mis altas espectativas de éxito, es tan solo que considero no existe término medio en este asunto: o te conviertes en una conocida novelista, poetisa o guionista con al menos una obra que el pueblo conozca, o tu nombre será tan solo recordado por tus allegados o muy interesados en los temas que trates, lo que no comporta a penas beneficios tanto en vida como despues de ella.
Lo que realmente me ha llevado a divagar con este tema ha sido la gran popularidad de la que han gozado los libros de la saga Crepúsculo, y aunque lejos de descalificarlos, considero que cada año se publican cientos, miles de libros infinitamente mejores en todos los sentidos cuya repercusión no es desgraciadamente ni comparable y por consiguiente, sus autores, simples anónimos que a duras penas pueden costearse su tiempo de escritura. Es un elemento positivo que gracias a ello la juventud haya adquirido una nueva forma de ver la lectura, que anteriormente estaba recluida tan solo a las siempre poco llamativas lecturas obligatorias pero por alguna razón no me parece algo justo. En mi opinión, tanto sus peliculas como cada uno de sus tomos estan sobrevalorados por la recua de adolescentes deseosas de encontrar a ese hombre perfecto e inalcanzable que, sin embargo, se enamora de la joven asocial y poco segura de si misma de su instituto.
No obstante, cabe felicitar a su autora y desearme humildemente la misma ventura siempre que lo merezca.
lunes, 9 de mayo de 2011
Semana Santa.
Devota del Nazareno desde que era niña, cuando su madre le rogaba que permaneciese en silencio durante toda la procesión de modo que no se oyesen más que los suspiros de los costaleros, los leves chispidos de las velas, poco a poco, consumiéndose dentro de sus adornados farolillos y aquel redoble de tambor acompañado de la nostálgica trompeta, no había olvidado nunca el compromiso que cada año le unía a él.
Sin embargo, con este se cumpliría el cuarto en el que Sofía tendría que observarlo desde el televisor de su casa, sentada en su vieja mecedora de la mano de su hija enferma. Aun siendo de esta manera, rezaba todos los dias a la imagen para que pudiese curarse, consciente de la particularidad de los milagros. Las gentes del pueblo le preguntaban por el estado de su pequeña y, a pesar de sonreír timidamente llena de tristeza, y que el dolor de ésta fuese en ocasiones soportable e, incluso, un hecho con el que se había acostumbrado a vivir, el tiempo no hizo que la joven mejorase.
Abatida por la resignación y tras una larga época de episodios que habían puesto, el frágil hilo de oro de su hija más cerca que nunca de las afiladas tijeras de la muerte, decide llevar a cabo un pequeño sacrifio más con la remota esperanza de que, por fin, se cumpliese su deseo.
Ese 20 de abril salió de su hogar con la cabeza baja y un rosario tembloroso entre sus dedos mientras sus pies caminaron descalzos. Las personas que a su lado pasaban la miraron con extrañeza murmurando sobre las posibles razones por las que había decidido no portar zapatos aquella noche. El suelo estaba frío, sucio y era pedregoso, pero nadie la oyó quejarse cuando caminaba a paso lento bajo el orvallo agotador que podía camuflar las lágrimas que por sus mejillas resbalaban.
Y, aunque tras tanto tiempo suplicando al cielo y tras tantísimas horas infinitas en hospitales en manos de los médicos aquello que ocurrió se le antojaba un sueño, su pequeña comenzó a recobrar fuerzas, a bajar su fiebre y a latir su corazón.
Sabe que no le creerán si ofrece esta explicación, pero sabe también que el Nazareno le ha escuchado y liberado del martirio de su cruz que ahora él carga hacia la capilla.
Abatida por la resignación y tras una larga época de episodios que habían puesto, el frágil hilo de oro de su hija más cerca que nunca de las afiladas tijeras de la muerte, decide llevar a cabo un pequeño sacrifio más con la remota esperanza de que, por fin, se cumpliese su deseo.
Ese 20 de abril salió de su hogar con la cabeza baja y un rosario tembloroso entre sus dedos mientras sus pies caminaron descalzos. Las personas que a su lado pasaban la miraron con extrañeza murmurando sobre las posibles razones por las que había decidido no portar zapatos aquella noche. El suelo estaba frío, sucio y era pedregoso, pero nadie la oyó quejarse cuando caminaba a paso lento bajo el orvallo agotador que podía camuflar las lágrimas que por sus mejillas resbalaban.
Y, aunque tras tanto tiempo suplicando al cielo y tras tantísimas horas infinitas en hospitales en manos de los médicos aquello que ocurrió se le antojaba un sueño, su pequeña comenzó a recobrar fuerzas, a bajar su fiebre y a latir su corazón.
Sabe que no le creerán si ofrece esta explicación, pero sabe también que el Nazareno le ha escuchado y liberado del martirio de su cruz que ahora él carga hacia la capilla.
martes, 8 de marzo de 2011
Tortuga ninja.
Caparazón y espada y piel y cuerpo y alma, a cada cual mas vulnerable, distante e inaccesible.
Como un animal lento, adelantado por todos, cuya boracidad solo conocen los exclusivos que le han observado de forma minuciosa y detallada.
Como si su oficio la fuese a proteger de todas las amenazas,
como si su concha recubriese cada parte de su estructura de modo que nadie pudiese tocarla,
como si las barreras cutáneas fueran inquebrajables y los órganos que la componen no pudiesen ser dañados,
y por último, como si su mente y corazón no se retorciesen constantemente en una incansable búsqueda de soluciones indescifrables ante la inmensidad de problemas planteados.
Caminaba firme con el arma desenvainada y un oscuro antifaz, sobre su fría y escamosa piel verde, con la intención de mantener en secreto su identidad.
Con el cincho que no solo ceñía los costados.
Con las bandanas defendiendo sus manos desnudas para salvar del dolor tanto a ella como a sus adversarios, y sendas consciencias, del color donde se hallaba encasillada y que aun creyendo poseer el suficiente poder para cambiarlo, no habia osado abandonar.
Con sus extraños y característicos rasgos anatómicos que nadie juzga pero tampoco ama.
Con sus acompañantes que no son soldados sino amigos pero que en dicha práctica se basa su relación.
Sin nada que decir y, en ocasiones, incluso pensar, pero con interesantes divagaciones que ni ella es capaz de aclarar y, en otras circunstancias, siquiera de encontrar.
Sin cazatalentos u oyentes sinceros.
Sin la mínima esperanza pero con demasiadas espectativas de éxito.
Con cambios de humor, días y momentos felices o tristes que no son definidos por los diversos contextos en los que se ve envuelta o por un criterio propio razonable.
Obligada a presentarse siempre con la inicial en la hebilla de un nombre que a pesar de apreciar, en menor o mayor medida, no explica verdaderamente quién es.
Obligada a recurrir siempre al mismo manjar italiano y a vivir en los mas bajos suburbios convencidos los demás de la suerte de tener aquel recóndito refugio que sin embargo, utilizan como vertedero.
Estructura tortuga.
Como un animal lento, adelantado por todos, cuya boracidad solo conocen los exclusivos que le han observado de forma minuciosa y detallada.
Como si su oficio la fuese a proteger de todas las amenazas,
como si su concha recubriese cada parte de su estructura de modo que nadie pudiese tocarla,
como si las barreras cutáneas fueran inquebrajables y los órganos que la componen no pudiesen ser dañados,
y por último, como si su mente y corazón no se retorciesen constantemente en una incansable búsqueda de soluciones indescifrables ante la inmensidad de problemas planteados.
Caminaba firme con el arma desenvainada y un oscuro antifaz, sobre su fría y escamosa piel verde, con la intención de mantener en secreto su identidad.
Con el cincho que no solo ceñía los costados.
Con las bandanas defendiendo sus manos desnudas para salvar del dolor tanto a ella como a sus adversarios, y sendas consciencias, del color donde se hallaba encasillada y que aun creyendo poseer el suficiente poder para cambiarlo, no habia osado abandonar.
Con sus extraños y característicos rasgos anatómicos que nadie juzga pero tampoco ama.
Con sus acompañantes que no son soldados sino amigos pero que en dicha práctica se basa su relación.
Sin nada que decir y, en ocasiones, incluso pensar, pero con interesantes divagaciones que ni ella es capaz de aclarar y, en otras circunstancias, siquiera de encontrar.
Sin cazatalentos u oyentes sinceros.
Sin la mínima esperanza pero con demasiadas espectativas de éxito.
Con cambios de humor, días y momentos felices o tristes que no son definidos por los diversos contextos en los que se ve envuelta o por un criterio propio razonable.
Obligada a presentarse siempre con la inicial en la hebilla de un nombre que a pesar de apreciar, en menor o mayor medida, no explica verdaderamente quién es.
Obligada a recurrir siempre al mismo manjar italiano y a vivir en los mas bajos suburbios convencidos los demás de la suerte de tener aquel recóndito refugio que sin embargo, utilizan como vertedero.
Estructura tortuga.
miércoles, 9 de febrero de 2011
Posits indescifrables.
No acepto los cambios,
alento las mejoras.
Me gustaria imaginar...
POESIA....
MARCHITÁNDOSE
.
.
.
pero, ¿había sido flor?
Nadie reparó en sus bonitos pétalos
ni pinchado sus dedos en las espinas
de la rosa roja y muerta.
Todos naceos únicos
pero pocos morimos especiales.
Solo tengo un pasado en blanco y un futuro por...
escribir.
La inspiración es la resurrección del ave fenix.
-Ballestero, ¡no mate mi avecilla!
-¡Usted! El único que puede quitaros la vida sois vos.
-Ballestero, ¡no mate mi avecilla!
-¡Usted! El único que puede quitaros la vida sois vos.
Mejorar prestando atención a los detalles donde hemos errado y buscar sino, de este modo, la perfección censurada a la carne.
No hay película sin argumento,
No hay argumento sin acontecimiento,
No existe acontecimiento en la normalidad.
domingo, 30 de enero de 2011
martes, 11 de enero de 2011
!
Mmm....siento decirlo así pero creo que ha llegado el momento y aunque no lo sea, me da igual, porque me irrita no encontar alguna otra "alternativa" a mi alrededor y sinceramente:vomito en su puta felicidad! Al menos estoy segura de que no es totalmente real pero qué importa eso hasta el momento del desengaño si hasta entonces la gente lo cree así. Sin embargo, parece comfortable y es posible que esto se deba tan solo a un arrrebato inducido por el triste echo de que me resulta tan dificil vivir ese tipo de ilusiones. Es poco alentador lo que digo, cabe pensar que mañana se me halla pasado, o al menos me gustaria, pero advierto de que es poco probable. Supongo que la solución sera vivir con ello sin pensar demasiado y escribir sobre algunas de mis preferencias que a la gente le guste leer pero, y sin el deseo de importunar a mis lectores, este mundo, el blog de Amada's world, ha sido creado para poder expresarme y entenderme y en ocasiones, como en estas, las explicaciones he de darmelas a mi misma corriendo el riesgo de que mis textos sean demasiado ambiguos o indescifrables. Esta vez pasare ese detalle por alto y finalizo con mas calma felicitando a todos aquellos afortunados, aspiro a que todos vivamos alguna experiencia similar alguna vez en nuestra vida aunque ahora pueda parecer que lo califico como patético. Tampoco es que lo sea, y no borraré ni renunciaré a la publicación de este artículo pese a que es posible que alguna vez utilize el eufemismo metafórico de los jardines para tratar este tipo de cosas, como la amante de las fabas que al parecer se ha convertido en una habitual aqui, espero que no se acostumbre ;), ya que me ha parecido una idea original y uno de mis grandes defectos o carencias a la hora de escribir no es el desarrollo y descripción de las escenas sino la idea original, burda pero esencial, que espero no copiar nunca a nadie y comenzar pronto una larga lista de ellas obviamente de cosecha propia ya que nunca apelaria al poquísimo original parafraseo con el que las canciones últimamente son atacadas. Buenas noches :)
martes, 4 de enero de 2011
Esperanza, objetivos.
Un nuevo año, una nueva oportunidad que tan solo se nos brinda cada 365 dias para intentar ser mejor personas. Para proponernos hacer todas aquellas cosas que siempre hemos deseado o con las que ultimamente hemos soñado con frecuencia, o al menos para ilusionarnos con que las haremos realidad siendo verdaderamente conscientes de que no será así. En algunos casos, no tienen demasiada importancia estos sucesos, sutiles o decisivos cambios señalados en el transcurso del tiempo dado que, a la mayoria de cosas, el tiempo resta importancia. Sin embargo, el optimismo, junto al esfuerzo, considero son la base del éxito ya que la mayoria de la gente teme la infinita cantidad de cosas que dependen del azar. En ese caso, os deseo suerte y mirada al frente, ¡el pistoletazo! El año ha comenzado.
sábado, 18 de diciembre de 2010
Paseantes, Ella.
El otro dia caminaba por la calle de la mano de mi perro, cuando advirtió que una señora estaba tirada en el suelo, y entonces me fijé en ella: era una dama mayor, muy encorbada y vestida de negro, con poco pelo blanco y suave como el terciopelo y unas enormes ojeras, venosas sus piernas desnudas y amoratado su brazo caído. Se había obligado a salir a la calle porque también llevaba de la mano a su mascota, a su mejor amigo Manolo, que así habia llamado en memoria de su marido muerto de tuberculosis hacía ya veinte años. En vida, habia sido muy generoso con ella a pesar de lo poco que le podia ofrecer, pero nunca se guardaba nada, cuando la cortejaba respetuosamente porque era ella la mujer más bella que habian visto sus ojos y al convertirla en su esposa, cada día al amanecer lo primero que observaba con atención al despertarse cuando su vista era lúcida, el modesto anillo que le unía a ella, para siempre, hasta que la muerte los separe. Pero llegado este momento, su pensión era apenas suficiente para pagar el alquiler que los hijos de su viejo casero habian duplicado tras cinco décadas viviendo en aquel pequeño piso del renovado Monte Naranco. Aún así, nunca le dedicó una mala palabra o un oscuro pensamiento, porque le habia dejado todo aquello con lo que siempre se habían podido mantener, momentos, que se habian convertido en recuerdos con los que se acuesta sola cada noche, y entonces es cuando se quita su alianza por primera vez en todo el dia y la posa sobre la caja de música donde guarda las perlas que su madre le había regalado para que, cada mañana, vuelva a ocupar sus tempranos pensamientos y no le falte de nada.
Al parecer, unos jóvenes borrachos y con aparentes prisas habían tropezado con la anciana y ni siquiera se habían dado cuenta. Incapaz de agacharse en los meses húmedos de invierno, le resultaba imposible levantarse de lo que por fin deseaba que se conviertiese en su lecho. Que poco respeto, y se sentía molesta pero sus lágrimas no eran de enfado sino de dolor, tras una larga vida de penurias y pequeñas alegrías y ahora, ¿quién la necesitaba tras haber criado a cinco hijos que no le dejaban ver a sus nietos? Se sentía inútil, una carga más nada productiva para el país y que nadie respetaba, después de todos los sacrificios personales que había echo y no esperaba ninguna recompensa por haber sido tan complaciente pero, ya pocas cosas reales le hacían sonreir; cargaba con la compra cada mañana sin que nadie se diese cuenta de que ella es la mejor economista y matemática sin haber tenido el privilegio de estudiar ninguno de esos libros que son dibujados por la mayoria de niños, que adora, pero que se aburren y se sienten desgraciados por su condición de estudiantes y sus horarios de trabajo sin percatarse de que su abuela no ha parado de trabajar ni un sólo segundo de su vida, e incluso cuando sus brazos estan entumecidos, mantiene su casa más limpia que lo que ellos, aún con servicio, podrán tener jamás. "La abuela es tonta"...si fueses consciente de todo lo que sabe tu abuela, y aunque lo sean, les da igual, no son interesantes para ellos como lo puede ser una máquina que les provoca adicción y epilepsia.
El otro día me cruze con una señora que paseaba con su perro y no me fijé en ella, en el bonito color de sus ojos que revelan la belleza y la vitalidad que antaño la carazterizaban.
Ni siquiera se como se llama; ni se lo he preguntado ni se lo preguntaré nunca ni, con cierta seguridad, nadie que no tenga algún sucio interés en ella, se lo volverá a preguntar jamás Es posible, que algún dia, lo lea en su lápida de soslayo y que me suceda a mi lo mismo.
Ella.
Yo.
Tu.
Al parecer, unos jóvenes borrachos y con aparentes prisas habían tropezado con la anciana y ni siquiera se habían dado cuenta. Incapaz de agacharse en los meses húmedos de invierno, le resultaba imposible levantarse de lo que por fin deseaba que se conviertiese en su lecho. Que poco respeto, y se sentía molesta pero sus lágrimas no eran de enfado sino de dolor, tras una larga vida de penurias y pequeñas alegrías y ahora, ¿quién la necesitaba tras haber criado a cinco hijos que no le dejaban ver a sus nietos? Se sentía inútil, una carga más nada productiva para el país y que nadie respetaba, después de todos los sacrificios personales que había echo y no esperaba ninguna recompensa por haber sido tan complaciente pero, ya pocas cosas reales le hacían sonreir; cargaba con la compra cada mañana sin que nadie se diese cuenta de que ella es la mejor economista y matemática sin haber tenido el privilegio de estudiar ninguno de esos libros que son dibujados por la mayoria de niños, que adora, pero que se aburren y se sienten desgraciados por su condición de estudiantes y sus horarios de trabajo sin percatarse de que su abuela no ha parado de trabajar ni un sólo segundo de su vida, e incluso cuando sus brazos estan entumecidos, mantiene su casa más limpia que lo que ellos, aún con servicio, podrán tener jamás. "La abuela es tonta"...si fueses consciente de todo lo que sabe tu abuela, y aunque lo sean, les da igual, no son interesantes para ellos como lo puede ser una máquina que les provoca adicción y epilepsia.
El otro día me cruze con una señora que paseaba con su perro y no me fijé en ella, en el bonito color de sus ojos que revelan la belleza y la vitalidad que antaño la carazterizaban.
Ni siquiera se como se llama; ni se lo he preguntado ni se lo preguntaré nunca ni, con cierta seguridad, nadie que no tenga algún sucio interés en ella, se lo volverá a preguntar jamás Es posible, que algún dia, lo lea en su lápida de soslayo y que me suceda a mi lo mismo.
Ella.
Yo.
Tu.
viernes, 10 de diciembre de 2010
Vacía por momentos.
En general me gusta escribir (excepto cuando me bloqueo) y en particular hoy deseaba ilustraros con un nuevo artículo por lo que de nuevo, una amante de las fabas me aconsejo sobre algunos temas que podría tratar, muy considerado por su parte dado que ella también tiene un "mundo" que ha de confeccionar y sobretodo donde ha de vivir, ya que la falta de una mínima y ridícula idea inicial suele ser la causa por la que, muy de vez en cuando, dejo mi blog a un lado.
¿Que qué hize hoy? Nada especial supongo...morirme de dolor de barriga en las tres últimas horas probablemente por el bocadillo de pan bimbo sin corteza y chocolate que me comí, que sin duda mereció la pena, y cagarla en el examen de cuarta, como no podía ser de otro modo, tras presumir de conocimientos económicos con los compañeros que nos quedamos repasando en el recreo, odio que me pasen estas cosas, me desmotivan demasiado, como estudiar una lengua que no podré practicar con sus nativos porque esta casi tan muerta como ellos, vease latín, sino fuese porque me resulta entretenido. Y no captar las bromas subidas de tono de los Sextilis, como no consigo hacer nunca, y comentar con posterioridad con otra chica lo elocuentes que pueden llegar a ser demostrando una agilidad mental que desde nuestro punto de vista no aparentaban tener, aunque sean nuestros amigos y muuy "misteriosos" auque yo no sea "sexi"(aunque de hecho lo soy, y mucho, jajaja).
La segunda respuesta es privada, pero me congratulan los abrigos de mutón en esos momentos, adoro esos momentos.
"Amada y la Losa". No estoy demasiado segura de lo que puede llegar a pasarme por la cabeza mientras estoy en la mesa y después de la misma, cuando me remito a sentarme fijando mi mirada en la Losa, pero me hago consciente del tiempo que invierto, que no pierdo, en observar el paseo. Ya de nombrar algunas de mis cualidades, también me considero crítica, por lo que en el momento del ingerido, lo evalúo, no siendo demasiado objetiva si lo he cocinado yo, y si de algo estoy segura esqe ya he dicho esto antes, pero me encanta cocinar, para que los demás lo disfruten o fingen que lo hacen.
Por pequeño que parezca, tiene importancia, además, es muy probable que se haga más grande.
Un saludo!
- ¿Qué hiciste hoy?
- ¿Qué sientes cuando paseas por la calle tu sola un día soleado pero frio?
- Lo que piensas cuando comes espaguetis...
- ...cosas sin importancia...
¿Que qué hize hoy? Nada especial supongo...morirme de dolor de barriga en las tres últimas horas probablemente por el bocadillo de pan bimbo sin corteza y chocolate que me comí, que sin duda mereció la pena, y cagarla en el examen de cuarta, como no podía ser de otro modo, tras presumir de conocimientos económicos con los compañeros que nos quedamos repasando en el recreo, odio que me pasen estas cosas, me desmotivan demasiado, como estudiar una lengua que no podré practicar con sus nativos porque esta casi tan muerta como ellos, vease latín, sino fuese porque me resulta entretenido. Y no captar las bromas subidas de tono de los Sextilis, como no consigo hacer nunca, y comentar con posterioridad con otra chica lo elocuentes que pueden llegar a ser demostrando una agilidad mental que desde nuestro punto de vista no aparentaban tener, aunque sean nuestros amigos y muuy "misteriosos" auque yo no sea "sexi"(aunque de hecho lo soy, y mucho, jajaja).
La segunda respuesta es privada, pero me congratulan los abrigos de mutón en esos momentos, adoro esos momentos.
"Amada y la Losa". No estoy demasiado segura de lo que puede llegar a pasarme por la cabeza mientras estoy en la mesa y después de la misma, cuando me remito a sentarme fijando mi mirada en la Losa, pero me hago consciente del tiempo que invierto, que no pierdo, en observar el paseo. Ya de nombrar algunas de mis cualidades, también me considero crítica, por lo que en el momento del ingerido, lo evalúo, no siendo demasiado objetiva si lo he cocinado yo, y si de algo estoy segura esqe ya he dicho esto antes, pero me encanta cocinar, para que los demás lo disfruten o fingen que lo hacen.
Por pequeño que parezca, tiene importancia, además, es muy probable que se haga más grande.
Un saludo!
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